Calle de Manuel Ferrero
Lleva el nombre de un Manuel Ferrero del que no ha quedado constancia documental, en una de las viejas calles del pueblo de Chamartín de la Rosa.
El nombre recuerda a un Manuel Ferrero del que apenas sabemos nada. No se ha conservado constancia fiable de quién fue: ni profesión, ni fechas, ni el motivo del homenaje. Caben las conjeturas razonables y poco más: un vecino, un propietario, alguien con peso en la vida local que el tiempo borró del recuerdo escrito.
De dónde viene la calle sí está claro. Manuel Ferrero es uno de los trazados que sobreviven del antiguo pueblo de Chamartín de la Rosa, el municipio independiente que Madrid absorbió en 1948. Cuando el barrio de Castilla se levantó a finales de los años cincuenta, con sus torres caras alrededor de la plaza de Castilla, esta calle ya existía. Por eso aún se ven en ella casas bajas de planta y piso, supervivientes del caserío rural, encajadas entre bloques de oficinas. Lo mismo ocurre en la vecina Rodríguez Jaén: dos hilos del pueblo viejo cosidos a la ciudad nueva.
Buena parte de estos terrenos fueron de los duques de Pastrana, que los donaron a los jesuitas; de ahí pasaron en parte al Canal de Isabel II. Hoy el número 1 de la calle aloja la biblioteca pública del distrito, entre las casas bajas que vieron pasar al pueblo.