Calle de los Olivos
El nombre evoca el olivo y pertenece a un grupo de calles de tema campestre del antiguo Vallehermoso de huertas y olivares, sin que conste el motivo exacto de la dedicación.
El olivo presta su nombre a esta calle del norte de Vallehermoso, en el límite con Cuatro Caminos. El árbol formó parte durante siglos del paisaje de los altos de Madrid, salpicados de huertas, viñas y olivares que cultivaban las casas de campo de las afueras.
Alrededor de la vía se ordena un grupo de nombres traídos del campo: calle de las Amapolas, calle de la Viña, calle de la Brisa, calle del Pastor, calle de la Sierra. Hasta bien entrado el XIX esto era extrarradio de huertos y pastos, antes de que la llegada del tranvía en 1910 acelerara la urbanización del barrio con hotelitos y casas bajas.
No se ha conservado constancia del porqué de la dedicación al olivo frente a otros árboles. El nombre funciona como evocación de aquel campo desaparecido más que como recuerdo de un olivar concreto.