Calle de los Mártires de Alcalá

Barrio de Universidad

La calle debe su nombre a una ermita o capilla dedicada a los santos mártires Justo y Pastor, niños nacidos en Complutum (actual Alcalá de Henares) y decapitados en el año 304 durante la persecución de Diocleciano. Esa capilla, cuya existencia se atribuye —⁠según la tradición recogida por Peñasco y Cambronero⁠— a tiempos de la ocupación musulmana, fue derribada en el siglo XVII. El plano de Espinosa (1769) ya recoge el nombre actual; el de Texeira (1656) muestra el viario sin denominación.

La calle arranca de la calle de la Princesa y desemboca en la de Alberto Aguilera, atravesando el barrio de Universidad en el distrito Centro. Ocupa un tramo corto al borde oriental de lo que fue el entorno del Seminario de Nobles, institución jesuita instalada en el siglo XVII y cuya plaza adyacente da nombre todavía a otra vía vecina. La ermita que origina el nombre no aparece en cartografía anterior a Espinosa. Peñasco y Cambronero (1889) recogen así la tradición: «Existía en este lugar, según se dice, desde tiempo de moros, una ermita ó capilla dedicada á los santos mártires Justo y Pastor, que fué derribada en el siglo XVII.» La expresión «según se dice» advierte ya del carácter oral de la noticia; no hay documento de fundación conocido. Justo y Pastor son patronos de Alcalá de Henares. Su martirio está documentado desde el siglo IV: el poeta Prudencio lo recoge en el Peristephanon, y San Paulino menciona haber enterrado a su hijo junto a su sepulcro hacia el año 392. Contaban siete y nueve años, abandonaron voluntariamente las tablillas de la escuela y se entregaron al gobernador Daciano, que los hizo decapitar en el Campo Laudable. Sus reliquias viajaron a Huesca en el siglo VIII ante el avance musulmán y regresaron parcialmente a Alcalá en 1568. El culto a estos santos en Madrid capital se manifestó, pues, en esta capilla de arrabal que la tradición sitúa en la actual calle, aunque ninguna fuente describe su aspecto ni precisa la fecha de construcción. La destrucción en el siglo XVII —⁠por rayo según algunas versiones⁠— dejó el topónimo como único rastro del edificio. En la confluencia de esta calle con la antigua calle del Duque de Liria (hoy Princesa) se situaba en el siglo XVIII la llamada Casa del Duende, edificio real construido por orden regia para alojar a criados y personal de palacio, que adquirió fama de estar habitado por seres misteriosos. La explicación que recoge un acta de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando —⁠sin número de referencia conocido⁠— es menos poética: el sótano albergaba una red de falsificadores de doblillas de oro brasileñas que pagaban a enanos para aterrorizar a los inquilinos y mantener el secreto. La casa fue demolida y el episodio ingresó en el repertorio de leyendas de Madrid. En diciembre de 2019, el Ayuntamiento de Madrid excluyó la calle de la zona de bajas emisiones de Madrid Central, donde acumulaba el 21 % de las multas mensuales del distrito Centro.
En la esquina con la calle de la Princesa existió en el siglo XVIII la Casa del Duende, inmueble real cuya extraña fama —⁠ruidos, apariciones de figuras enanas⁠— se explicó posteriormente por la actividad de una red de falsificadores de moneda que utilizaba enanos contratados para ahuyentar a los inquilinos y trabajar sin testigos. El episodio figura recogido, según las fuentes que lo transmiten, en un acta de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, aunque no se ha localizado la referencia archivística exacta.

Sus nombres

  • Sin denominaciónAnterior a 1769 (plano de Texeira, 1656)
  • Calle de los Mártires de AlcaláDocumentado en el plano de Espinosa (1769), nombre anterior no consta
Religión y devoción Santos origen disputado
Ver fuentes (7)

Cruces y bocacalles