Calle de los Cipreses
Una calle que toma su nombre del ciprés, el árbol oscuro y vertical que Madrid asocia desde siempre a jardines y camposantos.
El ciprés da nombre a esta vía del barrio de Nueva España, en Chamartín. No se ha conservado constancia documentada del porqué exacto ni de la fecha en que se rotuló, así que el nombre se queda en lo que dice: un árbol.
El ciprés común llegó a la península de la mano de fenicios y romanos, que lo plantaban junto a templos y sepulturas. Crece estrecho y altísimo, una columna verde casi negra que puede pasar de veinte metros y vivir siglos. Esa silueta vertical, que no da sombra ancha pero sí presencia, lo convirtió en el árbol de los cementerios y los claustros: se decía que sus raíces bajan rectas, sin molestar a las tumbas vecinas, y que su madera no se pudre.
En Madrid el ciprés es paisaje de tapia y de jardín antiguo. Quien recorre la calle de los Cipreses camina por una zona del norte de la ciudad que en el siglo XX se cubrió de colonias residenciales tranquilas, donde los nombres de plantas y parajes pusieron una nota de campo a las calles nuevas.
Conviene no confundirla: hay calles de los Cipreses en otros municipios y en otros puntos de España, de modo que el mismo árbol presta su nombre a vías distintas.