Calle de las Virtudes
Lleva el nombre abstracto de las virtudes, sin que conste por qué se eligió esa palabra para esta calle de Almagro.
El nombre apela a las virtudes en abstracto, esa cualidad moral que la filosofía clásica y la tradición religiosa ordenaron en prudencia, justicia, fortaleza y templanza. Por qué la palabra acabó rotulando esta vía corta de Almagro no consta: no queda registro del motivo ni de quién la bautizó, y nada la vincula con certeza a una institución, un convento o un hecho del barrio.
La calle de las Virtudes corre entre José Abascal y García de Paredes, apenas dos centenares de metros entre fachadas de vecindad, en el Ensanche de Chamberí.
Esa estampa modesta llamó la atención de Benito Pérez Galdós. En Fortunata y Jacinta, su protagonista baja comprando dátiles y fija la mirada en las casas de esta calle, porque las viviendas de los pobres le despertaban siempre un interés afectuoso. Hoy no hay placa que explique las virtudes, solo balcones estrechos sobre una calle breve.