Calle de las Moquetas
Recoge el nombre de la moqueta, un tejido de lana de pelo corto con el que antiguamente se labraban alfombras y tapices, sin que se sepa por qué se aplicó a esta calle.
El nombre apunta a un objeto cotidiano y a la vez antiguo. Antes de cubrir suelos de oficinas, la moqueta era un paño recio de lana, de pelo corto y apretado sobre una urdimbre de cáñamo, empleado en alfombras y colgaduras. La palabra llegó del francés moquette, emparentada con el inglés mohair y con el árabe mujáyyar, el paño de pelo de cabra; durante siglos designó un tapiz aterciopelado antes de nombrar el revestimiento sintético que hoy asociamos con ella.
Por qué este tramo de Valdeacederas acabó llamándose calle de las Moquetas no está documentado de forma fiable. La calle pertenece a la trama humilde y algo abrupta que creció al norte de Madrid a finales del siglo XIX y comienzos del XX, cuando Tetuán de las Victorias era todavía un arrabal de casas bajas y oficios modestos. Conviven aquí nombres de tono menudo y doméstico, como calle del Trébol, que dan al barrio su aire de inventario popular más que de panteón de próceres.
Faltan registros que liguen el rótulo a un taller o a una fábrica concreta de alfombras en la zona. Queda el nombre como pista suelta: una calle corta que lleva escrito el de una tela vieja, pendiente todavía de que alguien encuentre el telar que la explique.