Calle de las Almortas

Valdeacederas

El nombre recuerda a la almorta, una legumbre resistente cuya harina alimentó a media España y acabó prohibida por tóxica.

La almorta es una legumbre humilde, de semilla angulosa parecida a una muela, que se cultiva en la península desde el Neolítico. La planta aguanta la sequía y el calor como pocas, lo que la convirtió durante siglos en alimento de última hora cuando el resto del campo fallaba. De su harina nacieron las gachas, plato de pastores y jornaleros que sostuvo a familias enteras durante la Guerra Civil y la posguerra. Pero la almorta guardaba un veneno lento: comida un día tras otro, su toxina ataca el sistema nervioso y paraliza las piernas, una dolencia llamada latirismo que dejó cojos a muchos braceros manchegos. España prohibió su consumo humano en 1967. El nombre encaja en la lógica botánica de Valdeacederas, barrio cuyo topónimo evoca un valle de acederas. Levantado a partir de inmigrantes que trabajaban los regadíos de la zona, su callejero se pobló de plantas, y entre ellas se coló esta legumbre de doble cara, salvadora y peligrosa.
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