Calle de la Loma

Vallehermoso

Toma su nombre de una loma, la elevación suave y alargada del terreno que definía el viejo Vallehermoso.

El nombre describe lo que el caminante todavía nota en las piernas. Una loma es una elevación de poca altura y forma redondeada, alargada como el lomo de un animal, y de ahí viene la palabra, femenino de lomo. Antes de que Chamberí se cubriera de manzanas regulares, esta franja al norte de Madrid era campo ondulado, con suaves subidas que los vecinos bautizaban por lo que veían. El barrio de Vallehermoso creció despacio sobre ese terreno quebrado, frenado en parte por los antiguos cementerios del norte que ocupaban buena parte de estos suelos. La Calle de la Loma conserva esa memoria geográfica, la de un altozano que el asfalto allanó pero no del todo: quien la recorre sigue subiendo. Apenas ciento cincuenta y cuatro metros, una pendiente discreta y una palabra que en el callejero madrileño se repite, porque lomas hubo muchas y casi todas acabaron bajo las casas.
Descriptivos Forma y trazado origen desconocido