Calle de la Jirafa
Lleva el nombre del animal de cuello largo, sin que se haya documentado el motivo de su elección.
El nombre invoca a la jirafa, el mamífero africano de cuello desmesurado, pero el motivo de su elección no está documentado. No se ha conservado constancia de por qué se colgó este animal de sabana en un rincón del antiguo arrabal de Tetuán de las Victorias.
La calle de la Jirafa es una vía breve, de poco más de cien metros, en el barrio de Valdeacederas. Su entorno cuenta otra historia. Las calles vecinas se llaman del Cantueso, del Plátano, del Crisantemo, del Aligustre, del Acónito: un herbario sembrado en el plano, flores, árboles y arbustos que convirtieron este sector en un pequeño jardín nominal.
Entre tanta planta, la jirafa se queda sola. Ningún animal más le hace compañía cerca, lo que vuelve el rótulo más singular y, sin un relato que lo sostenga, más enigmático. Madrid guarda otros nombres de bestias con origen reconocido —el león que un extranjero exhibía por dinero en el siglo XVII, la abada que fue el rinoceronte llegado a la corte de Felipe II—, pero de esta jirafa no ha quedado memoria.
Bajo la placa se lee el nombre del animal más alto del mundo en una de las aceras más cortas del barrio.