Calle de la Drácena
Lleva el nombre de la drácena, planta arbórea de hojas largas emparentada con el drago canario, dentro del repertorio botánico que bautiza las calles de Nueva España.
La drácena que nombra esta calle es una planta de tronco leñoso y hojas largas en penacho, pariente cercana del drago de las Canarias. Comparten un apellido cargado de leyenda: Dracaena viene del griego drákaina, «hembra de dragón», por la resina rojiza que mana de las heridas del drago, la vieja «sangre de dragón».
La calle de la Drácena abre paso al corazón de Nueva España, hacia una zona de casas bajas que el barrio rotuló con nombres de plantas. Quien la recorre pisa el nombre de un dragón vegetal, aunque aquí no asome savia roja, solo setos y portales de ladrillo.