Calle de la Buganvilla

Castilla

Lleva el nombre de la buganvilla, la trepadora americana de brácteas encendidas cuyo género honra al navegante francés Louis Antoine de Bougainville.

La calle de la Buganvilla recoge el nombre de una trepadora de los bosques de Sudamérica, célebre por sus brácteas de color violeta, fucsia o naranja que muchos confunden con pétalos. Las flores verdaderas son diminutas y blancas; el espectáculo lo ponen esas hojas modificadas que envuelven los muros del sur con su tono encendido. El nombre viaja con una expedición. Entre 1766 y 1769, el militar y navegante francés Louis Antoine de Bougainville dio la vuelta al mundo, y en su barco iba el naturalista Philibert Commerson, encargado de recoger y describir plantas. Commerson reparó en aquella enredadera durante una escala en Río de Janeiro, en 1767, y la asoció al jefe de la travesía. El género Bougainvillea quedó establecido años después, ya de vuelta en Francia. De ahí, deformado por el oído español, salió «buganvilla». El apellido del navegante procede de una pequeña aldea al oeste de Amiens, en el norte de Francia. La vía pertenece a un rincón del barrio de Castilla donde el callejero echó mano del jardín para nombrar sus calles, una costumbre madrileña que llenó la ciudad de magnolias, margaritas y cantuesos. No se ha conservado constancia de por qué se eligió justamente esta planta para esta calle, más allá de ese gusto botánico compartido. El clima de Madrid rara vez deja que la buganvilla florezca con la furia que tiene en su tierra.
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