Calle de la Abadesa
El nombre recuerda a una abadesa, la superiora que gobernaba un convento de monjas, dignidad con la que se rotuló esta calle del antiguo Chamartín de la Rosa.
Una abadesa mandaba dentro de los muros de su convento con autoridad casi señorial: administraba los bienes de la comunidad y respondía solo ante el obispo o ante Roma. A esa superiora de una comunidad de monjas remite el nombre de esta calle, abierta hacia 1929, cuando el caserío de Valdeacederas todavía pertenecía al municipio de Chamartín de la Rosa, antes de que la anexión de 1948 lo cosiera a Madrid.
La tradición local vincula el rótulo al recuerdo de la abadesa de un convento que hubo por estos pagos. De ese edificio y de su comunidad no se ha conservado constancia firme, y el dato circula sin verificación documental.
La calle es corta y de trazado peculiar. Hay un punto en que la calle del Robledo cambia de nombre y se vuelve la calle de la Abadesa, para morir poco después en la calle de Miosotis, una de esas costuras del callejero que delatan el origen de pueblo del barrio. Alrededor, las vías de Valdeacederas llevan nombres de azucenas, hierbabuena, crisantemos y agaves, herencia de unas tierras de huerta y dehesa.