Calle de Horcajuelo
Toma el nombre de Horcajuelo de la Sierra, pueblo de la Sierra Norte madrileña, célebre por su arquitectura negra de pizarra.
El nombre viaja desde el extremo norte de la provincia hasta la cuadrícula de Prosperidad. Horcajuelo de la Sierra es un municipio diminuto encajado en el macizo de Ayllón, en la Sierra del Rincón, ese rincón de Madrid declarado Reserva de la Biosfera por la Unesco. La Calle de Horcajuelo lo trae al asfalto urbano, fiel a la costumbre de bautizar vías madrileñas con los pueblos serranos del propio territorio.
El topónimo nace del relieve. El caserío se asienta sobre la horca que dibujan al unirse el arroyo de Garita y el arroyo Grande, y de ahí horcajo, el lugar donde un camino o un cauce se bifurca, más el diminutivo -uelo: el pequeño horcajo. Antes lo llamaron El Orcajuelo, y se cree que lo levantaron pastores llegados del vecino Horcajo de la Sierra mientras buscaban pastos frescos para el ganado. La repoblación cuajó hacia 1275.
Su fama no descansa en palacios, sino en la piedra oscura. Las casas de mampostería de pizarra y teja árabe roja forman uno de los conjuntos rurales mejor conservados de la región, catalogado en 1980 como Núcleo de Interés Rural. Es uno de los pueblos negros de Madrid, donde la lámina gris del esquisto sustituye al ladrillo y guarda el calor de las chimeneas serranas.