Calle de Herrera
Calle dedicada a un Herrera del arte o las letras del Siglo de Oro, sin que el callejero precise a cuál.
El apellido Herrera reúne a varias figuras del Siglo de Oro español, y el callejero de Madrid no dejó constancia de a cuál de ellas honra esta calle de Valdeacederas. La dedicatoria apunta al arte y a las letras.
Si mira a la pintura, el candidato más firme es Francisco de Herrera el Viejo, sevillano nacido hacia 1590 y muerto en Madrid hacia 1654. Tuvo fama de carácter áspero: la tradición cuenta que ningún discípulo soportaba su taller y que hasta sus propios hijos lo abandonaron. Por su lado pasó fugazmente el joven Velázquez antes de buscar maestro más amable. Pintó con pincelada suelta y dramatismo de claroscuro, en el tránsito del manierismo al barroco. Su hijo, Francisco de Herrera el Mozo, fue pintor y arquitecto, y acabó sus días en la corte.
Si la mirada va a la poesía, el nombre evoca a Fernando de Herrera, «el Divino», maestro sevillano del verso del XVI. La calle pertenece a un trazado de Tetuán surgido cuando el arrabal se llenó de casas bajas en torno al cambio del siglo XX, en los antiguos terrenos del «val de acederas» que dan nombre al barrio.