Calle de Guzmania
Lleva el nombre de la guzmania, una bromelia tropical bautizada en honor del farmacéutico y naturalista español Anastasio Guzmán.
Detrás de este nombre crece una bromelia de penacho encendido, la guzmania, esas plantas epífitas que viven aferradas a los troncos de las selvas de Centroamérica, las Antillas y Sudamérica, con brácteas que pasan del escarlata al naranja y parecen una pequeña antorcha vegetal. El género lo bautizaron a comienzos del siglo XIX los botánicos de la expedición al Perú, Hipólito Ruiz y José Pavón, que quisieron dejar fijado en latín el apellido de un compañero de fatigas.
Ese hombre fue Anastasio Guzmán, farmacéutico y coleccionista de objetos de historia natural que cruzó el Atlántico para recorrer Chile, Perú y el actual Ecuador costeándose él mismo los viajes. Murió en 1807 en la cordillera de los Llanganates, perdido entre páramos y nieblas mientras buscaba el legendario tesoro que los incas habrían escondido tras la caída de Atahualpa. Tras su muerte, otro naturalista propuso dedicarle un género de plantas, y así su nombre quedó botánicamente vivo en cada guzmania que se cultiva hoy en las macetas de medio mundo.
La calle forma parte del jardín de papel de Valdeacederas, donde varias vías llevan nombres de flores y plantas: muy cerca discurre la calle de la Genciana, otra de las que componen este pequeño herbario del barrio.