Calle de Garci-Nuño
No está documentado a quién homenajea; el apellido Garci-Nuño tenía arraigo en el Tetuán de la época, ligado a un teatro de la calle Tablada y a una farmacia de Bravo Murillo.
No se ha conservado constancia firme de a quién homenajea esta calle del barrio de Valdeacederas, abierta al callejero en 1972 entre Capitán Blanco Argibay y Plátano. El apellido Garci-Nuño, eso sí, sonaba en el Tetuán de aquellos años. Hubo un teatro Garci-Nuño en la cercana Tablada, regentado por una familia de cómicos del mismo nombre, y de ahí pudo venir el rótulo, aunque no está documentado.
El mismo apellido se hizo familiar para los vecinos por otra puerta. En la calle de Bravo Murillo, a la altura del número 257, funcionaba la farmacia de Garci-Nuño, un comercio que cualquiera del barrio sabía situar. Junto a su acera sobrevivió durante mucho tiempo un hito de piedra, uno de aquellos mojones que marcaban dónde terminaba el término municipal de Madrid y empezaba el de Chamartín de la Rosa, todavía pueblo independiente hasta 1948.
Garci-Nuño es, en origen, un nombre castellano viejo, formado por un nombre propio y un patronímico, como tantos linajes medievales. Quién de todos ellos prestó su apellido a esta calle quedó sin anotar.