Calle de Francisco Suárez
Recuerda a Francisco Suárez, el teólogo y filósofo jesuita granadino del siglo XVI, llamado Doctor Eximius, fundador del derecho de gentes.
Nadie habría apostado por el novicio que llegó a la Compañía de Jesús en 1564. Lo rechazaron al principio por parecer corto de luces, y solo lo admitieron a prueba. Aquel muchacho granadino, nacido en 1548, terminó siendo el teólogo más influyente de su orden y uno de los nombres mayores de la escolástica después de Tomás de Aquino.
Francisco Suárez enseñó en Segovia, Valladolid, Roma, Alcalá y Salamanca antes de recalar en la Universidad de Coímbra, donde pasó casi veinte años. Sus contemporáneos lo apodaron Doctor Eximius, el doctor excepcional, y su obra llenó decenas de volúmenes de metafísica, teología y derecho.
De ahí nace su huella más duradera. Suárez sostuvo que el poder de gobernar viene de Dios pero se deposita en el pueblo, no en el rey por línea directa, una idea que siglos después alimentó a los independentistas hispanoamericanos formados en aulas jesuitas. Cuando escribió contra las pretensiones religiosas de Jacobo I, su tratado fue quemado en público en Londres.
Murió en Lisboa en 1617. La calle que lleva su nombre cruza el barrio de Nueva España, entre vías dedicadas a otras figuras del pensamiento, lejos del ruido de las grandes avenidas de Chamartín.