Calle de Francisco de Goya
Honra a Francisco de Goya (1746-1828), pintor aragonés que llevó el retrato de corte y el horror de la guerra hasta el umbral de la pintura moderna.
Esta vía del barrio de Nueva España recuerda al pintor aragonés que firmó como ningún otro la cara amable y la cara oscura de su siglo. No debe confundirse con la larga calle de Goya del barrio de Salamanca, trazada en el siglo XIX; aquí, en el norte de Chamartín, su nombre completo distingue al artista entre el callejero.
Nacido en Fuendetodos en 1746, Goya aprendió el oficio en Zaragoza y subió hasta primer pintor de cámara de Carlos IV. Retrató a la familia real sin disimular sus rostros, dibujó cartones para tapices con escenas de merienda y verbena, y dejó constancia de la guerra contra los franceses en estampas que aún incomodan.
Hacia los cuarenta y seis años una enfermedad lo dejó sordo, y su mirada viró hacia dentro. En una finca a orillas del Manzanares, cerca de la pradera de San Isidro, cubrió las paredes de su casa con catorce escenas sombrías que se conocen como las pinturas negras; aquel caserón quedó para siempre como la Quinta del Sordo. Saturno devorando a su hijo salió de aquellos muros y hoy cuelga en el Prado, arrancado al yeso y pasado a lienzo medio siglo después.
Goya murió en Burdeos en 1828, exiliado de un país que ya no reconocía. Tenía ochenta y dos años y seguía pintando miniaturas sobre marfil.