Calle de Francisca Calonge

Valdeacederas

Recuerda a Francisca Calonge, propietaria del terreno por el que se trazó la calle, denominada en 1941.

La calle de Francisca Calonge recibió su nombre en 1941 y honra a la propietaria del terreno por el que se abrió la vía. Es el patrón de tantos viarios del norte de Madrid: cuando la trama se ordenó sobre antiguas parcelas particulares, el callejero fijó el nombre de quien había sido dueña del suelo. De la mujer apenas queda esa función registrada. No se conserva biografía, oficio ni fechas: Francisca Calonge entró en el nomenclátor por la propiedad de unos terrenos, no por una trayectoria pública, y de ella sobrevive el dato escueto de su condición de propietaria. Es el mismo silencio que rodea a otros nombres de propietarios y vecinos que el ensanche del norte conservó casi por inercia administrativa. El entorno encaja con ese origen. Valdeacederas creció a finales del siglo XIX y principios del XX sobre antiguas tierras de labor parceladas por iniciativa privada, antes de que la ciudad llegara con su plano. Sus poco más de cien metros pertenecen a ese tejido de vías cortas y humildes, levantadas a golpe de loteo. La placa fija un nombre de pila y un apellido; detrás, una propietaria de la que el callejero retuvo lo justo para nombrarla.
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