Calle de Filipinas

Nueva España

Toma el nombre del archipiélago de Filipinas, territorio español hasta 1898, en una zona de Madrid donde las calles llevan nombres de antiguas posesiones y países de la órbita hispana.

El nombre evoca el archipiélago del sureste asiático que España gobernó durante más de tres siglos, desde la llegada de las expediciones del Pacífico en el siglo XVI hasta 1898, cuando el Tratado de París cerró aquel capítulo y las islas pasaron a manos estadounidenses. El topónimo remite a Felipe II: las Islas Filipinas recibieron su nombre cuando aún era príncipe heredero. Filipinas pertenece a un trazado de Nueva España donde el callejero recoge la huella hispana. Alrededor se alinean vías con nombres de repúblicas americanas y antiguos dominios. La calle es además muy corta, una de esas costuras urbanas que enlazan tramos mayores sin llamar la atención. No se ha conservado constancia del motivo concreto por el que esta vía recibió el nombre; encaja en la temática general del barrio más que en una dedicatoria específica. No debe confundirse con la avenida homónima del oeste de la ciudad, más larga y de historia propia. Aquí el rótulo basta para que el nombre de unas islas lejanas siga sonando en una esquina tranquila de Chamartín.
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