Calle de Fernández Silvestre
Recuerda al general Manuel Fernández Silvestre (1871-1921), militar favorito de Alfonso XIII que cayó en el desastre de Annual.
Detrás del nombre hay un militar de novela y una de las mayores catástrofes del ejército español. Manuel Fernández Silvestre nació en 1871 en El Caney, en la Cuba todavía española, hijo de un oficial de artillería. Salió de la Academia de Infantería de Toledo como teniente de caballería y se curtió en la guerra de Cuba, donde recogió dieciséis heridas, una de ellas a punto de costarle el brazo izquierdo.
De vuelta en la Península se hizo ayudante de Alfonso XIII, que quedó prendado de su carácter fanfarrón y vistoso. La tropa se dirigía a él con familiaridad y a su círculo de oficiales más cercanos los apodaban «los Manolos»; el favor real lo fue empujando por el escalafón hasta ponerlo al mando de las tropas de Melilla. Allí, en el verano de 1921, lanzó una avanzada imprudente hacia el interior del Rif sin asegurar los suministros, desoyendo las cautelas de su superior Berenguer. La rebelión de Abd el-Krim convirtió la retirada de Annual en una desbandada: más de diez mil muertos en pocos días.
Silvestre desapareció el 22 de julio de 1921. Nunca se identificó su cuerpo con certeza. Una versión cuenta que se pegó un tiro al ver el desastre; un testigo marroquí dijo haber reconocido su cadáver por la faja y las charreteras de general. La memoria de aquel hombre encantador e inepto se quedó pegada a un breve tramo de asfalto junto a la estación de Chamartín.