Calle de Fereluz
Nombre del callejero de Valdeacederas que se lee como floral por su entorno, sin que conste a qué flor o palabra remite.
En Valdeacederas, al norte de Tetuán, varias calles llevan nombres de flores y plantas: Genciana, Miosotis, Azucenas, Magnolia, Cantueso. Fereluz camina entre ellas, en esa misma vecindad de pétalos y hojas, y por eso suele leerse como una más del repertorio botánico del barrio.
La mayoría de estos rótulos llegaron a mediados del siglo XX, cuando Madrid absorbió Chamartín de la Rosa —al que pertenecía Tetuán— y los demás pueblos del extrarradio. La fusión obligó a rebautizar decenas de vías que repetían nombre con las del centro, y se echó mano de un catálogo de flores para resolver el problema sin polémica. Miosotis, por ejemplo, había sido antes calle de Isaac Peral.
Aquí termina lo que puede afirmarse. «Fereluz» no aparece como flor en ningún repertorio botánico, ni se documenta como apellido, lugar o persona con vínculo al barrio. El nombre suena a vegetal por compañía, no por constancia: nada en los registros explica de dónde salió ni qué quiso decir quien lo eligió. Bien pudo nacer de una errata, de una flor de jardín hoy olvidada o de un capricho del funcionario que rellenó el callejero aquel año.
Su significado queda sin documentar.