Calle de Esquilache

Vallehermoso

Recuerda a Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, ministro italiano de Carlos III cuya reforma de capas y sombreros desató el motín que lleva su nombre.

Detrás de este nombre hay un napolitano que llegó a mover los hilos de España. Leopoldo de Gregorio, marqués de Esquilache, nació en Mesina en 1699 y entró al servicio del entonces rey de Nápoles. Cuando aquel monarca se convirtió en Carlos III y cruzó a Madrid en 1759, se lo trajo consigo como hombre de confianza. Esquilache es la forma castellana de Squillace, un pueblo costero de Calabria. Desde Hacienda impulsó reformas que querían poner al día el país, hasta que en marzo de 1766 firmó un bando que prohibía las capas largas y los sombreros de ala ancha. Aquella ropa escondía caras y armas, argumentó el gobierno ilustrado; el pueblo de Madrid lo entendió como una afrenta a su modo de vestir. El Domingo de Ramos estalló el motín que lleva su apellido, uno de los mayores tumultos de la Europa de aquel siglo. Esquilache acabó destituido y desterrado; murió en Venecia en 1785. La calle hace un homenaje algo irónico a semejante figura. Hoy son dos callejones sin salida partidos por las cocheras del metro de Cuatro Caminos, entre la avenida de Pablo Iglesias y la de la Reina Victoria. Un ministro que reordenó la capital quedó reducido a dos tramos truncados por un depósito de trenes.
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