Calle de Don Ramón de la Cruz
La calle toma el nombre de Ramón Francisco de la Cruz Cano y Olmedilla (Madrid, 1731-1794), sainetero que retrató la vida popular madrileña en más de trescientas piezas breves. El Ayuntamiento rotuló la vía al trazar el Ensanche de Salamanca según el Plan Castro, aprobado en 1860.
La calle de Don Ramón de la Cruz nació con el Ensanche que Carlos María de Castro empezó a dibujar en 1860. Sus primeras casas se levantaron entre 1863 y 1870, y hoy corre desde la calle de Serrano hasta la plaza de Manuel Becerra, entre las vías más largas del Ensanche por esa zona.
El hombre que le da nombre, Ramón de la Cruz (Madrid, 1731-1794), se ganaba la vida como funcionario en la Contaduría de Penas de Cámara, pero su nombre quedó por lo que escribía en las horas libres. Firmó más de trescientos sainetes, esas piezas breves y picantes donde retrató al madrileño de a pie con ojo de cronista. En El Prado por la noche o La pradera de San Isidro dejó constancia de cómo hablaban, paseaban y discutían las clases populares de la ciudad.
Murió en 1794 lejos de su mesa de oficinista: en casa de la condesa-duquesa de Benavente, en la calle de Alcalá, la misma vía que su calle terminaría rozando un siglo más tarde.
En 1900 el Ayuntamiento de Madrid rindió homenaje a Ramón de la Cruz colocando una lápida conmemorativa en el edificio de la calle de Alcalá donde el dramaturgo había muerto en 1794. La placa se fijó en la fachada que daba al chaflán con la calle de Cedaceros, pero la vivienda donde Cruz falleció —en casa de la condesa-duquesa de Benavente— daba únicamente a Alcalá y no formaba esquina. El error persistió: en 1991 el Ayuntamiento instaló una nueva placa romboidal en el número 3 de Cedaceros sin corregir la localización.