Calle de Dolores Sánchez Carrascosa

Castilla

El nombre honra a Dolores Sánchez Carrascosa, propietaria del terreno por el que se trazó la calle, rotulada en 1941.

Detrás de este nombre completo hay una mujer de la que apenas se sabe una cosa: era la dueña del suelo. Cuando en 1941 el Ayuntamiento de Madrid rotuló esta vía corta del barrio de Castilla, lo hizo recordando a Dolores Sánchez Carrascosa, propietaria de los terrenos por los que se abrió la calle. Una práctica habitual entonces, cuando el norte de la ciudad todavía era un mosaico de fincas particulares que se iban parcelando y urbanizando, y el nombre del antiguo dueño quedaba prendido al callejero como una firma sobre la tierra repartida. De la persona no ha quedado constancia. Ni fechas, ni oficio, ni retrato: solo su nombre y su condición de terrateniente en un Chamartín que aún se acordaba de haber sido pueblo aparte. Aquel Chamartín de la Rosa había nacido como una aldea de repoblación al norte de la villa, y durante siglos fue un núcleo rural pequeño. El crecimiento de Madrid lo fue alcanzando hasta absorberlo del todo en 1948, pocos años después de que esta calle recibiera su nombre. Hoy es un tramo discreto, de poco más de ciento setenta metros, que apenas levanta la vista de quien pasa. Su nombre, en cambio, conserva el gesto de una transacción antigua: el suelo de Dolores convertido en asfalto público, su apellido doblado, Sánchez y Carrascosa, fijado para siempre en una esquina del barrio.
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