Calle de Consuegra

Castilla

Toma su nombre de Consuegra, villa toledana de La Mancha coronada por molinos de viento y un castillo medieval.

El nombre viaja desde la llanura manchega hasta este rincón de Chamartín. Consuegra es una villa de la provincia de Toledo, en plena Mancha, y el barrio de Castilla acostumbra a bautizar sus vías con topónimos de pueblos y comarcas del interior peninsular, de modo que Consuegra se alinea aquí con otras calles de resonancia castellana. La villa que presta el nombre se reconoce de lejos por una hilera de molinos de viento sobre el cerro Calderico, una docena de molinos blancos que muchos asocian a los gigantes contra los que arremete don Quijote. A sus pies se levanta un castillo de origen musulmán, después en manos de la Orden de San Juan de Jerusalén, escenario en 1097 de una batalla contra los almorávides en la que cayó Diego Rodríguez, único hijo varón del Cid. Consuegra guarda además un cultivo diminuto y costoso: el azafrán. Cada otoño, cuando la flor morada inunda los campos, el pueblo celebra la Fiesta de la Rosa del Azafrán, con su concurso de monda en el que se separan a mano las hebras rojas de cada flor. De aquella villa de molinos y especia escarlata, en el barrio de Castilla queda un tramo corto y tranquilo de noventa metros con una placa que recuerda el nombre de un horizonte manchego.
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