Calle de Consuegra
Toma su nombre de Consuegra, villa toledana de La Mancha coronada por molinos de viento y un castillo medieval.
El nombre viaja desde la llanura manchega hasta este rincón de Chamartín. El barrio de Castilla acostumbra a bautizar sus vías con topónimos del interior peninsular, de modo que Consuegra se alinea aquí con otras calles de resonancia castellana.
La villa toledana que presta el nombre se reconoce de lejos por una hilera de molinos de viento blancos sobre el cerro Calderico, que muchos asocian a los gigantes contra los que arremete don Quijote. A sus pies se levanta un castillo de origen musulmán, después en manos de la Orden de San Juan de Jerusalén. Consuegra guarda además un cultivo diminuto y costoso, el azafrán, que cada otoño tiñe de morado sus campos y da pie a la Fiesta de la Rosa del Azafrán.