Calle de Clavileño

Ciudad Jardín

Toma su nombre de Clavileño, el caballo de madera y supuestamente volador que aparece en la segunda parte del Quijote.

El nombre viene de un caballo que nunca existió y que, además, jamás voló. Clavileño el Alígero es la montura de madera que unos duques burlones presentan a Don Quijote y a Sancho en la segunda parte de la novela de Cervantes. Les aseguran que, cabalgando vendados por el firmamento, romperán el encantamiento que ha cubierto de barbas a la condesa Trifaldi y a sus doncellas. El caballo no se mueve del suelo: unos sirvientes lo zarandean y le acercan fuelles con aire y estopas encendidas para fingir vientos y regiones de fuego, mientras los dos jinetes creen surcar el cielo. El propio relato desmenuza el nombre. Lleva una clavija en la frente con la que dicen gobernarlo, es de leño —⁠madera⁠— y se mueve con tanta ligereza que parece tener alas, de ahí lo de alígero. Clavija, leño y alas en una sola palabra. La calle dibuja uno de los bordes de la Colonia de La Prosperidad, junto a Condesa de Santamarca y Gustavo Fernández Balbuena, en un tramo de Ciudad Jardín salpicado de hoteles bajos y jardines pequeños. Un caballo que solo voló en la imaginación de Sancho da nombre a una vía de poco más de trescientos metros que sí se recorre a pie.
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