Calle de Caolín
Lleva el nombre del caolín, la arcilla blanca con que se fabrica la porcelana.
El caolín da nombre a esta calle corta de Delicias: una arcilla blanca de gran pureza, ligera y untuosa, que el agua no disuelve y el fuego endurece. De ella sale la porcelana fina, y también entra en pastas de papel, cosméticos y remedios para el estómago. Quien levanta un plato traslúcido a contraluz está sosteniendo caolín cocido.
El nombre viaja desde muy lejos. Recuerda a Kao-ling, una colina del sureste de China cuyo nombre significa «cresta alta», de donde se extraía esta tierra para los hornos imperiales. Un misionero jesuita envió a Europa las primeras muestras a comienzos del siglo XVIII, y así una loma china acabó convertida en rótulo de Arganzuela, un barrio que creció al calor del ferrocarril y de las fábricas del siglo XIX.