Calle de Caolín
Lleva el nombre del caolín, la arcilla blanca con que se fabrica la porcelana.
El caolín da nombre a esta calle corta de Delicias: una arcilla blanca de gran pureza, ligera y untuosa, que el agua no disuelve y el fuego endurece. De ella sale la porcelana fina, y también entra en pastas de papel, cosméticos y remedios para el estómago. Quien levanta un plato traslúcido a contraluz está sosteniendo caolín cocido.
El nombre viaja desde muy lejos. La palabra recuerda a Kao-ling, una colina del sureste de China cuyo nombre significa «cresta alta», de donde se extraía esta tierra para los hornos imperiales. Un misionero jesuita envió a Europa las primeras muestras a comienzos del siglo XVIII, el francés la fijó como kaolin y el castellano la adoptó como caolín. Una loma china acabó convertida en rótulo de Arganzuela.
No se ha conservado constancia oficial del porqué exacto de la elección para esta vía. El gesto encaja con el carácter del barrio: Delicias creció al calor del ferrocarril y de las fábricas del siglo XIX, y su callejero recogió nombres de minerales y materiales de aquel Madrid que humeaba junto al Manzanares.