Calle de Berilo
Lleva el nombre del berilo, el mineral del que nacen gemas como la esmeralda y la aguamarina.
El berilo es un ciclosilicato de berilio y aluminio, incoloro en estado puro y capaz de teñirse de verde, azul, amarillo o rosa según las impurezas que lo atraviesan. De esa familia salen algunas de las piedras más codiciadas: el berilo verde es la esmeralda, el azul es la aguamarina, y a su lado figuran el heliodoro dorado o la morganita rosada. Un mineral que en sí mismo apenas suena, pero cuyos hijos llenan vitrinas de joyería.
El nombre viene de lejos. Procede del griego bḗryllos, que designaba una piedra de tono verdemar, y este del prácrito veruḷiya, de raíz drávida; hay quien lo rastrea hasta Belur, ciudad del sur de la India. De esa misma raíz nació, por un rodeo medieval, la palabra alemana Brille, las gafas, porque las primeras lentes se tallaron en berilo.
En este rincón de Delicias Berilo es una calle corta, de apenas treinta metros, que comparte con otras del barrio el gusto por los nombres tomados de minerales. No se ha conservado constancia de por qué se eligió precisamente el berilo, ni de la fecha en que se le puso el nombre.