Calle de Bardala

Valdeacederas

Lleva el nombre de la bardala, variante popular de la bardana, esa hierba silvestre cuyos frutos se enganchan a la ropa y el pelaje.

La bardala es un nombre de planta. Bajo esa forma, dialectal y poco frecuente, late la bardana —⁠el lampazo, el cardo de los caminos⁠—⁠, una hierba de hojas enormes que crece sin permiso en cunetas y descampados. Su fruto es una pelota de minúsculos ganchos que se aferra al pelo de los animales y a las medias del paseante. Esa terquedad para agarrarse tiene una secuela célebre: en los años cuarenta, un ingeniero suizo volvió de caminar por los Alpes con la ropa y el perro cubiertos de estos abrojos, los miró al microscopio y copió la idea. Así nació el velcro. El nombre encaja en su vecindario. En esta esquina de Valdeacederas varias calles llevan nombres de plantas y flores —⁠Miosotis, Azucenas, Gardenias⁠—⁠, un pequeño herbario callejero trazado cuando el barrio se urbanizaba sobre antiguas tierras de labor.
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