Calle de Antonio Palomino
Recuerda a Antonio Palomino (1655-1726), pintor de cámara de Carlos II y el primer gran historiador del arte español.
Antonio Acisclo Palomino llegó a Madrid hacia 1678, con poco más de veinte años y un talento que pronto le abrió las puertas de la corte. Nacido en Bujalance, en tierras de Córdoba, se había formado al calor de Juan de Valdés Leal y del velazqueño Juan de Alfaro, y en la capital alternó con Lucas Jordán, Claudio Coello y Carreño de Miranda. En 1688 alcanzó el título de pintor del rey Carlos II, y desde entonces firmó bóvedas y frescos por media España.
Su fama, sin embargo, descansa menos en sus pinceles que en su pluma. Entre 1715 y 1724 publicó El museo pictórico y escala óptica, tres tomos que reunían la teoría, la práctica y la vida de los pintores españoles. Aquel inventario biográfico convirtió a Palomino en el primer historiador del arte del país: buena parte de lo que sabemos de los maestros del Siglo de Oro pasó por sus páginas. Viudo y ya mayor, retomó los estudios teológicos de su juventud y se ordenó sacerdote en 1725, un año antes de morir.
La calle es brevísima, apenas un tramo entre Calvo Asensio y Guzmán el Bueno. Pertenecía al desaparecido barrio Marconell, levantado desde 1880 sobre una finca de Francisco Marconell y poblado de casas obreras. Aún sobreviven algunas de aquellas viviendas bajas, testigos discretos de un Chamberí que precedió a los grandes bloques.