Calle de Antonio Lanzuela

Valdeacederas

Recuerda a un Antonio Lanzuela del que no ha quedado constancia: ni quién fue ni por qué se le dedicó la calle.

El nombre apunta a una persona, Antonio Lanzuela, pero ahí se detiene lo que puede afirmarse. No ha quedado constancia fiable de quién fue ese hombre ni de por qué Madrid quiso fijar su nombre en este rincón de Valdeacederas. El homenaje no está documentado. Queda el suelo que pisa. Valdeacederas creció en los primeros años del siglo XX como ensanche del antiguo arrabal de Tetuán de las Victorias, levantado al norte de Madrid junto al camino de Francia. Era barrio de casas bajas y parcelas modestas, urbanizado a golpe de iniciativa particular antes de que el municipio lo absorbiera. Muchas de sus vías recibieron nombres de personas hoy oscuras: propietarios de los terrenos, vecinos, figuras locales cuyo recuerdo no llegó a fijarse. Antonio Lanzuela parece de esa estirpe de nombres heredados sin nota al pie. El apellido Lanzuela coincide con el de una pequeña localidad turolense del Jiloca, lo que podría apuntar a raíz aragonesa para el linaje. Ligar ese dato a la calle sería conjeturar. Un nombre propio sobrevive aquí a su historia: doscientos cuarenta y cinco metros de asfalto que llaman a alguien al que ya nadie sabe poner cara.
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