Calle de Ángel Hernández

Prosperidad

Una calle de la Prosperidad dedicada a un Ángel Hernández cuya identidad no ha quedado registrada.

El nombre apunta a una persona, Ángel Hernández, pero no se ha conservado constancia de quién fue ni de por qué Madrid quiso recordarlo en esta esquina de la Prosperidad. Ni las crónicas del barrio ni el callejero municipal explican el homenaje, así que su biografía sigue en blanco. La calle es corta, apenas ciento cuarenta metros, en el extremo nororiental del barrio. Más adelante se ensancha para los coches y muere junto a un parque sin nombre, ya pegada a la M-30, el cinturón que aquí marca la frontera del distrito de Chamartín. El barrio que la acoge nació hacia 1862, cuando el inversor Próspero Soynard compró terrenos de labor para parcelarlos y venderlos. Del recuerdo de aquel propietario salió el topónimo Prosperidad. Era entonces un arrabal de cuestas mal trazadas y casas dispersas en el camino de Hortaleza, que el cronista Ángel Fernández de los Ríos describió como un crecimiento desordenado. Calles vecinas como López de Hoyos, rebautizada en 1905 por el maestro de Cervantes, sí guardan memoria de su dedicatoria. La de Ángel Hernández calla la suya: el turista que la lea en voz alta pronunciará un nombre del que la ciudad no dejó más rastro que la placa.
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