Calle de Ángel Hernández
Una calle de la Prosperidad dedicada a un Ángel Hernández cuya identidad no ha quedado registrada.
Quién fue Hernández y por qué Madrid quiso recordarlo en esta esquina de la Prosperidad no ha quedado documentado. Ni las crónicas del barrio ni el callejero municipal explican el homenaje.
La calle es corta, apenas ciento cuarenta metros, en el extremo nororiental del barrio. Más adelante se ensancha para los coches y muere junto a un parque sin nombre, ya pegada a la M-30, el cinturón que aquí marca la frontera del distrito de Chamartín.
El barrio que la acoge nació hacia 1862, cuando el inversor Próspero Soynard compró terrenos de labor para parcelarlos y venderlos, y de su recuerdo salió el topónimo Prosperidad. Era entonces un arrabal de cuestas mal trazadas y casas dispersas en el camino de Hortaleza. Calles vecinas sí guardan memoria de su dedicatoria; la de Ángel Hernández calla la suya, y quien la lea en voz alta pronunciará un nombre del que la ciudad no dejó más rastro que la placa.