Calle de Alustante

Prosperidad

Toma su nombre de Alustante, pueblo serrano de Guadalajara en el antiguo Señorío de Molina.

Para nombrar las calles de Prosperidad, los planos echaron mano del mapa de Guadalajara, y de allí salió Alustante, un pueblo perdido entre cumbres de mil setecientos metros, en el viejo Señorío de Molina, cerca de la raya que antaño separaba Castilla de Aragón. El topónimo aparece en documentos a finales del siglo XIII, cuando se menciona en el testamento de la condesa Blanca Alfonso, señora de Molina. De dónde procede exactamente la palabra «Alustante» no se ha conservado constancia fiable; el nombre no está documentado en su origen. Lo que sí se conoce es la vida del lugar. Fue tierra de lana y de mulas, con pastores que en invierno bajaban el ganado hacia las dehesas templadas de Andalucía y artesanos que tallaban pizarrines. La iglesia parroquial, gótica del primer tercio del siglo XVI, la levantó una cuadrilla de canteros vascos dirigida por Juan de Legazpia. El pueblo presume de un lema que resume su carácter ante la emigración: «Alustante, que con pocos hay bastante». En Madrid, la Calle de Alustante corre poco más de trescientos metros por el barrio que un inversor llamado Próspero bautizó en 1862, cuando aquello eran huertas de pan llevar junto al arroyo Abroñigal.
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