Calle Daganzo
Toma su nombre de Daganzo, municipio del noreste de la Comunidad de Madrid, en la cuenca del Jarama.
El nombre viaja desde la capital hasta un pueblo del noreste de la región, Daganzo, hoy oficialmente Daganzo de Arriba. El «de Arriba» llegó tarde, cuando hubo que distinguirlo de un Daganzo de Abajo —también llamado Daganzuelo— que se despobló en el siglo XIX y cuyo término acabó repartido entre los municipios vecinos. Antes de aquel reparto bastaba con decir Daganzo, a secas.
De dónde sale la palabra es asunto menos firme. Una hipótesis la lleva al árabe, con el sentido de hilada de ladrillos en el horno; otra la rastrea hasta los Dagencium, un gentilicio celtíbero documentado en una inscripción funeraria romana. Ninguna se impone sobre la otra.
Lo que sí dejó huella fue Cervantes. Eligió el pueblo para un entremés breve, La elección de los alcaldes de Daganzo, donde unos candidatos rústicos se postulan a regidores entre bravatas y disparates. Pintó a sus vecinos como zafios y borrachos, y aun así los volvió célebres: hoy el municipio celebra fiestas cervantinas y dedica una plaza al escritor que se burló de él.