Calle Constancia
El nombre celebra la constancia, la virtud de mantenerse firme y perseverar, sin que se haya documentado una persona o un hecho concretos detrás de la dedicatoria.
La constancia es la firmeza del ánimo que no afloja, el empeño que sigue cuando otros ceden. Eso nombra esta vía: una virtud, no una persona ni un suceso. No se ha conservado constancia de que se dedicara a alguien en particular, y el porqué exacto de la elección no está documentado.
La calle pertenece al barrio de Prosperidad, levantado a partir de 1862 sobre antiguos secanos cruzados por viejos caminos de herradura, con tejares, casas de labor y algún ventorro al fondo. Unos propietarios parcelaron y vendieron aquellas fincas al otro lado del Paseo de Ronda, y el caserío fue creciendo a base de casas bajas de ladrillo y teja con patio. El nombre del barrio engaña: no alude a la riqueza, sino que recuerda a Próspero Soynard, uno de los propietarios que impulsaron la urbanización.
En ese tejido de calles modestas, Constancia encaja en una costumbre de la época: bautizar vías con sustantivos morales que sonaran a aspiración compartida.