Calle Circón
Toma su nombre del circón, el silicato de circonio que se usa como gema, dentro del grupo de calles de Delicias rotuladas con nombres de elementos, metales y minerales.
El nombre viene de una piedra. El circón es un silicato de circonio que cristaliza en tonos miel, pardo, verdoso o transparente, y cuando alcanza tamaño y pureza de gema brilla con un fuego que lo hizo pasar durante siglos por imitación de diamante.
La calle pertenece a un rincón de Delicias, junto a Legazpi, donde el callejero se ordena por nombres de elementos, metales y minerales. A pocos pasos quedan vías como Calle Berilo, Calle Circonita o Calle Caolín, junto a otras de metales como Calle Cobre o Calle Hierro, de modo que pasear por aquí equivale a recorrer un muestrario de materia mineral. La zona se urbanizó sobre antiguos terrenos industriales del sur de Madrid, y los rótulos pusieron orden en lo que habían sido talleres y descampados.
El circón guarda además un récord que cuesta imaginar. Los cristales más antiguos que se conocen de la Tierra son granos de circón hallados en las colinas de Jack Hills, en Australia occidental, datados en unos 4.374 millones de años, casi tan viejos como el propio planeta. Su retículo atrapa minúsculas trazas de uranio que funcionan como un reloj, y por eso los geólogos los usan para fechar el suelo bajo nuestros pies.
Quien lea la placa de Calle Circón camina, sin saberlo, sobre el nombre del material terrestre más antiguo que se ha podido datar.