Calle Cabeza Reina
No se ha conservado constancia documental del porqué de este nombre, que coincide con el de un cerro segoviano bautizado por su perfil redondeado de cabeza humana.
En la Colonia de la Prosperidad, dentro de la Ciudad Jardín que Madrid levantó entre 1926 y 1935 al amparo de las leyes de casas baratas, esta vía corta lleva un nombre que el callejero nunca llegó a explicar. No se ha conservado constancia de por qué se eligió Cabeza Reina.
El topónimo, sin embargo, existe en el mapa. Hay un cerro de Cabeza Reina junto a San Rafael, en el término segoviano de El Espinar, a poco más de una hora de Madrid por la sierra. Lo llamaron así por su silueta: una loma de perfil redondeado que, vista desde el llano, recuerda a una cabeza humana asomando sobre los pinares.
Aquel promontorio guarda una historia subterránea. Sus filones de cuarzo, formados al final de la orogenia varisca hace unos trescientos millones de años, escondían estaño y wolframio. En el siglo XIX se abrieron allí las minas San Quintín y Reina, con su molino para triturar el mineral; durante la Segunda Guerra Mundial los criaderos volvieron a la vida porque el wolframio se cotizaba como oro para blindajes y proyectiles. Hacia los años sesenta los pozos quedaron en silencio.
Que la calle madrileña deba su rótulo a aquel cerro minero es plausible, pero el nombre no está documentado.