Calle Buganvilla

Castilla

Toma su nombre de la buganvilla, la trepadora de brácteas encendidas que los botánicos europeos dedicaron al explorador francés Louis Antoine de Bougainville.

La buganvilla viaja en el nombre antes que en el tiesto. La planta es originaria de Sudamérica, de los bosques de Brasil y Perú, y llegó a Europa en el siglo XVIII a través de la expedición de circunnavegación de Louis Antoine de Bougainville. El botánico que acompañaba al marino la describió y fijó el género con el apellido del capitán: de ahí Bougainvillea, que el castellano suavizó en buganvilla. Ese estallido de magenta, rosa o naranja que cubre fachadas enteras no son flores, sino brácteas, hojas modificadas que envuelven unas flores blancas diminutas y casi invisibles. El nombre encaja en una vecindad de jardín. Buganvilla corre por el barrio de Castilla, en Chamartín, junto a la calle de la Hiedra y la calle del Bambú, con la calle del Membrillo a un paso, todas de la misma cosecha botánica del rotulador municipal. Es una vía breve, apenas dos docenas de metros, una costura entre bloques residenciales antes que un eje de paso. La buganvilla pide sol mediterráneo y muros cálidos, y Madrid la honra en un tramo del norte donde sobrevive más en la placa que en la pared.
Naturaleza Naturaleza origen documentado