Calle Arenal de Maudes
Recuerda el arenal del antiguo camino que llevaba al caserío de Maudes, una aldea de Chamartín de la Rosa anterior a la urbanización del norte de Madrid.
El nombre guarda la memoria de un suelo. Por este tramo del norte de Madrid corrió en su día un terreno arenoso, un arenal formado en los cursos de agua estacionales que nacían por la zona, donde al secarse en verano quedaba una franja de arena suelta. Ese rastro de tierra blanda se fijó en el callejero como Arenal de Maudes, antes de que la trama urbana de Nueva España cubriera el viejo paisaje de huertas y barrancos.
El apellido Maudes viene de un lugar concreto. Existió un caserío —también llamado aldea de Maudes— que pertenecía al municipio de Chamartín de la Rosa, todavía independiente de Madrid. Se levantaba por la zona que hoy ocupan los alrededores de la plaza de Cuzco, y hacia él conducía un camino que el crecimiento de la ciudad acabó borrando bajo el trazado del paseo de la Castellana. De aquel camino de Maudes toma su denominación la cercana calle de Maudes, y de él hereda el sufijo esta vía.
El significado último de la palabra Maudes no está fijado con seguridad. Sí quedó, en cambio, su rastro repetido por el barrio, de la calle al hospital de Maudes, esa fortaleza de ladrillo y pizarra que aún vigila el norte como un castillo fuera de sitio.