Calle de las Adelfas
Toma su nombre de la adelfa, el arbusto mediterráneo de flor rosada y savia venenosa que crece silvestre junto a ramblas y cauces.
El nombre recuerda una flor que conviene mirar y no morder. La adelfa, el Nerium oleander de los botánicos, es un arbusto perenne de flores rosadas o blancas que prospera junto a ramblas, barrancos y lechos de río pedregosos por toda la cuenca mediterránea. Toda la planta, de la hoja a la semilla, guarda un veneno capaz de alterar el ritmo del corazón, lo que explica su fama dividida: ornamento frecuente en avenidas y medianas, riesgo para quien la prueba.
El término llegó al castellano por un largo rodeo. Del griego dáphne, «laurel», pasó al árabe ad-difla, y de ahí a adelfa, por el parecido de sus hojas estrechas con las del laurel.
La vía pertenece al extremo sur de Retiro, una zona que antes de los bloques actuales era conocida por un apodo más rotundo: Las Californias. El nombre venía de la calle de California, eje de un conjunto de casas bajas y naves industriales pegado a las vías del tren y al cauce del Abroñigal. La reforma urbana borró aquella calle de California del callejero; años después, la denominación se recuperó para una plaza cercana.
Quien pasee hoy por la calle de las Adelfas encontrará una biblioteca pública y manzanas tranquilas, lejos de los jardines del parque.