Plaza de Quito
Toma su nombre de Quito, capital de Ecuador, dentro del callejero de El Viso dedicado a ciudades y países de América.
El Viso reparte sus calles entre nombres de capitales y países de América, y esta plaza recogió el de la capital de Ecuador. La colonia se levantó entre 1933 y 1936 sobre una de las cotas altas de Madrid, el «viso» que da nombre al barrio: el terreno que se ve desde lejos. Su trazado de hoteles bajos fue acomodando en el callejero un mapa en miniatura del continente al que Madrid seguía mirando.
Quito hereda su nombre de los quitus, los pueblos que ocupaban la hoya de Guayllabamba antes de la llegada de los incas y, más tarde, de los españoles. La etimología no está cerrada. Una de las lecturas más repetidas, a partir de lenguas indígenas de la zona, traduce el topónimo como «tierra en la mitad del mundo», sentido que ya no resulta transparente en esas lenguas y que encaja con una ciudad asentada casi sobre la línea ecuatorial. En 1534 Sebastián de Belalcázar la refundó como San Francisco de Quito sobre el asentamiento anterior, y desde 1830 es la capital de la República del Ecuador.
La Plaza de Quito apenas alcanza algo más de cien metros entre jardines y verjas. El rótulo apunta a una ciudad encaramada a unos 2.800 metros, entre volcanes, junto al centro geográfico del planeta.