Plaza de la Moncloa

Argüelles

Toma su nombre del palacio y la finca de la Moncloa, cuyo título de los condes de la Monclova fue deformándose en boca madrileña hasta el actual «Moncloa».

El nombre nace de un error de pronunciación que acabó fijado como topónimo. La finca vecina perteneció en el siglo XVII a Melchor Antonio Portocarrero, virrey del Perú y conde de la Monclova, un título que arrancaba de un castillo medieval de la campiña sevillana. En boca madrileña, la Monclova fue perdiendo letras hasta quedarse en Moncloa, y con ese nombre acabó bautizándose el palacete de recreo, los jardines y, más tarde, toda esta entrada noroeste de la ciudad. La plaza recogió el apelativo hacia 1890, cuando dejó atrás su primera denominación dedicada a Cánovas del Castillo. En los años treinta cambió de piel y se llamó plaza de los Mártires de Madrid, en memoria de quienes cayeron defendiendo la ciudad; recuperó su nombre actual en 1980. Hoy es una de las puertas grandes de Madrid, por donde entra la carretera de A Coruña. Tres moles la rodean: el Cuartel General del Aire, el Arco de la Victoria y el Faro de Moncloa, mirador de hierro levantado en 1992 que alza la vista por encima de los tejados. Bajo todo ello queda el recuerdo de una huerta con palacio cuyo nombre venía, ya deformado, desde un castillo andaluz a más de cuatrocientos kilómetros.
Construcciones Edificios e instituciones origen documentado