Paseo del Molino
El paseo recuerda los molinos que trabajaron junto al Manzanares, en la franja de Arganzuela que más tarde sería Legazpi.
El nombre mira al agua. Antes de que Legazpi fuera barrio, esta orilla del Manzanares era dehesa y máquinas movidas por la corriente, y a un molino debe su nombre el Paseo del Molino. Cerca discurría el Real Canal del Manzanares, y en sus primeras esclusas el salto del agua movía molinos harineros. De aquel mundo de ruedas y harina sobrevive el topónimo, aunque no consta cuál fue el molino exacto que bautizó la vía.
El paseo guarda además un destino curioso para lo perdido: en el número 7 está la Oficina de Objetos Perdidos del Ayuntamiento, adonde van a parar los paraguas, carteras y llaves que los madrileños olvidan en el metro, el autobús o el taxi.