Glorieta de Bilbao

Trafalgar

Recuerda el sitio de Bilbao en la primera guerra carlista, en honor del cual se rebautizó en 1837 la puerta de la cerca que aquí se abría.

El nombre conmemora el sitio de Bilbao durante la primera guerra carlista. A finales de 1836 las tropas carlistas cercaron la villa, que resistió hasta que las fuerzas liberales rompieron el asedio el día de Nochebuena. La hazaña tuvo eco en todo el país, y en 1837 Madrid quiso recordarla rebautizando una de las puertas de la cerca de Felipe IV que se abrían en este extremo norte de la ciudad. Aquella puerta tenía antes otro nombre mucho más prosaico: de los Pozos de la Nieve. En este paraje, todavía a las afueras, se guardaba bajo tierra la nieve traída en invierno desde la sierra de Guadarrama, que en verano se vendía para enfriar bebidas y conservar alimentos. La ciudad terminaba aquí, entre neveros y descampados. Cuando la cerca se derribó en 1868, la glorieta que quedó al desaparecer la puerta heredó el nombre de Bilbao. Para entonces el viejo arrabal se transformaba en el nuevo distrito de Chamberí, y la glorieta se convirtió en uno de los grandes cruces de la ciudad: hoy confluyen en ella Fuencarral, Carranza, Luchana y Sagasta. En 1902 se levantó en su centro una estatua de Juan Bravo Murillo, retirada en 1961 cuando el tráfico reclamó el espacio que antes ocupaban los pozos de hielo.
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