Calle Villarobledo
Recuerda a Villarrobledo, ciudad manchega de Albacete cuyo nombre nace del robledal donde se fundó.
La calle Villarobledo trae a Legazpi el nombre de una ciudad de la Mancha alta, en la provincia de Albacete, aunque el rótulo madrileño dejó por el camino una de las erres del original, Villarrobledo.
El topónimo cuenta su propio origen. Hacia 1292, un grupo de familias encabezado por Juan Martínez de la Plaza abandonó la vecina Villarejo de San Nicolás y levantó un nuevo caserío en mitad de un espeso bosque de robles. Al lugar lo llamaron Robrediello, luego Robledillo, y con el tiempo Villa-Robledo: la villa nacida entre robles. De aquel arbolado que dio nombre al pueblo apenas queda el recuerdo en la palabra.
Villarrobledo cargó después con dos famas que aún la definen. Una es la del barro: sus alfareros levantaron durante siglos tinajas gigantes para guardar el vino, algunas de cuatro metros de altura, oficio que la convirtió en referencia nacional de la cerámica tinajera y que se vincula a los moriscos asentados allí en el siglo XVI. La otra es la del Carnaval, atrevido y multitudinario, que desde hace más de un siglo llena sus calles cada febrero.
La calle pertenece a una zona de Arganzuela donde varias vías llevan nombres de localidades del sur peninsular, un pequeño mapa de pueblos rotulado sobre el asfalto de Legazpi.