Calle Tajo

El Viso

Lleva el nombre del Tajo, el río más largo de la península ibérica, dentro de la serie de calles fluviales que trazó la colonia de El Viso en los años treinta.

Quien recorre El Viso camina por un mapa de ríos. Cuando Rafael Bergamín diseñó la colonia entre 1933 y 1936, sobre uno de los altos de Madrid, las calles recién abiertas recibieron nombres de cauces españoles: Nervión, Tormes, Sil, Turia, Arga, Ebro… y, presidiendo el conjunto, Tajo, el más largo de toda la península. El Tajo nace en los Montes Universales, en la sierra de Albarracín, y corre más de mil kilómetros hasta desembocar en Lisboa. El nombre se remonta al latín Tagus; suele relacionarse con la idea de cortar, por los tajos profundos que el río abre en la roca de su curso alto. La colonia nació como cooperativa de casas económicas para empleados modestos y acabó convertida en uno de los barrios más codiciados de la ciudad. El río que da nombre a esta calle es el mismo que, kilómetros al sur, refleja el Alcázar de Toledo.
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