Calle Santo Domingo de Silos
Honra a Domingo de Silos, abad benedictino del siglo XI que restauró el monasterio burgalés que lleva su nombre y fue venerado como liberador de cautivos cristianos.
El nombre viaja desde un valle de Burgos hasta este rincón de El Viso. Domingo nació hacia el año mil en Cañas, en tierras riojanas, y llegó a prior en San Millán de la Cogolla. Un desencuentro con el rey de Navarra lo empujó a Castilla, y en 1041 Fernando I lo puso al frente de un monasterio empobrecido. Allí levantó muros, impulsó el escritorio y la biblioteca, y dejó la casa tan transformada que acabó tomando su nombre. Su claustro románico sigue siendo una de las cumbres del arte medieval español.
La devoción popular lo recordó sobre todo como redentor de cautivos. Se cuenta que cientos de cristianos presos en territorio musulmán lograron escapar tras encomendarse a él, y que llevaron sus grilletes hasta Silos como exvoto.
La calle pertenece a la colonia que Rafael Bergamín trazó entre 1933 y 1936. Apenas alcanza los ciento cuarenta metros, entre hotelitos de jardín delantero y patio trasero.