Calle Rodríguez Villarejo
Vía corta de Legazpi rotulada con el apellido compuesto Rodríguez Villarejo, sin que se conserve constancia de a quién recuerda.
Apenas setenta metros en el corazón de Legazpi llevan este nombre, y nadie ha dejado escrito a quién pertenecía. El rótulo de la Calle Rodríguez Villarejo conserva un apellido compuesto de los que en el callejero madrileño suelen señalar a una persona concreta, casi siempre alguien con peso en la vida del barrio o ligado a los terrenos que se urbanizaron. Aquí esa identidad no está documentada.
El silencio encaja con el origen del lugar. Legazpi creció al sur del viejo Madrid, junto al Manzanares y al matadero municipal, sobre la antigua dehesa de Arganzuela que durante siglos fue pasto antes que ciudad. Muchas de sus calles menores recibieron nombre cuando la trama se rellenó de naves, talleres y viviendas obreras, y bastantes dedicatorias quedaron sin explicación.
Quien lea el rótulo pronunciará dos apellidos enteros y seguirá sin saber a quién nombra.