Calle Puente del Duero
Evoca un puente sobre el Duero, dentro del grupo de calles de El Viso bautizadas con ríos y accidentes de la geografía española.
El nombre traza una línea hasta el Duero, el río que nace en los Picos de Urbión y cruza media península antes de entregarse al Atlántico en Oporto. La calle pertenece a un conjunto de vías de El Viso rotuladas con hidrónimos y parajes españoles: muy cerca corren las del Tormes, el Turia o el Serrano, en un barrio que se levantó como colonia residencial entre 1933 y 1936 sobre los antiguos altos del hipódromo de la Castellana.
El «puente» del título apunta a las construcciones que durante siglos salvaron el Duero, como el puente mayor de Toro, de raíces románicas, o el viejo puente de piedra de Soria. No se ha conservado constancia de que el rótulo aluda a uno concreto: encaja en la lógica del callejero de la colonia, que prefirió la geografía a los nombres de personas y fue tejiendo un pequeño mapa fluvial entre hotelitos racionalistas.
Esa elección dejó El Viso como una rareza dentro de Madrid. Mientras la ciudad crecía a lo alto, aquí se proyectó un trazado de calles cortas y casas bajas con jardín, y vías como Calle Puente del Duero quedaron como tramos breves y discretos. Hoy el barrio figura entre los más caros de la capital, y el caminante que lee la placa cruza, sin agua bajo los pies, un puente que solo existe en el nombre.